Consulta ortofotos antiguas, planos de alineaciones y registros catastrales para detectar edificios sustituidos, huecos tapiados y antiguas numeraciones. Esas pistas suelen explicar por qué una placa conmemorativa quedó descentrada, por qué hay un relieve escondido tras un cable, o dónde aparece el escudo original reubicado en un patio que hoy sólo se abre durante el servicio de comidas.
Configura iconos discretos para placas, bajorrelieves y mojones, diferenciando materiales como bronce, cerámica o piedra caliza. Añade notas sobre tipografías y abreviaturas, porque muchas claves están en serifas gastadas, números romanos o firmas de talleres. Un sistema claro evitará confusiones cuando revises el recorrido y quieras publicar una versión compartible para otros curiosos responsables.
Guarda tu trazado en formatos abiertos y prepara una versión impresa doblable que soporte el sol del mediodía sin reflejos molestos. Incluye códigos de colores para urgencias, descansos y desvíos opcionales, con leyendas comprensibles. Al compartir, acompaña direcciones exactas, horarios de acceso y recomendaciones de respeto para que cada persona repita el paseo sin riesgos ni malentendidos.